Año Nuevo Egipcio

Una de las festividades más importantes del año era el comienzo del mismo,
se basaba en un fenómeno astrológico regular; cuando el cielo empieza a aclararse antes de la aurora, un punto centellante aparece con gran resplandor; 
esta estrella anuncia la crecida de las aguas del Nilo, el retorno de la vegetación y la cosecha,
la renovación de la vida.

Esta estrella, el ojo de la Constelación del Gran Can tenía un ciclo regular de 365 y ¼ aproximadamente y se levantaba en la época faraónica a la altura de Heliópolis alrededor del 19 de julio. Con un brillo muy intenso los griegos la llamaron Shotis (Sirio), pero para los egipcios era su amada Seped “la penetrante” que anunciaba el comienzo de un ciclo nuevo lleno de esperanzas para el pueblo, que con la fuerza de una tradición y la profundidad de sus mitos, podía asegurar su capacidad de regeneración.

La celebración del año nuevo duraba varios días y desde muy antiguo se acostumbraba hacer regalos.
Las familias se reunían y al comenzar la fiesta, los anfitriones saludaban a sus invitados ofreciéndoles guirnaldas de flores, las que tenían una gran importancia y aparecen en casi todas las pinturas.

El año nuevo egipcio cae justo en la mitad de nuestro año calendario; una oportunidad para retomar responsabilidades, el rumbo perdido y llenarse de fuerza mental, física y espiritual que ayude a realizar la misión de vida en lo que resta del año.
Una posibilidad de renovar el compromiso con nuestra propia divinidad, aumentando la vibración energética y la fe en los poderes ancestrales, que al recordarlos ayudarán a quitar las piedras del camino y ver un mejor futuro en este tiempo que nos toca vivir.

A toda aquella persona que tenga algo de energía egipcia guardada en su alma, le deseo con cariño Rempet Neferet (Feliz Año Nuevo).

Suad Nafir
www.sebakemet.com

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