El cadáver de un niño, imagen de una realidad que no queremos ver | RT

La capacidad del ser humano para abrir debates superfluos y ridículos no deja de asombrarme.
La foto del cadáver de un niño sirio muerto en las playas de Turquía ha generado mucha polémica,
¿por la inacción de la UE y de toda la comunidad internacional ante el horror de los refugiados sirios?
No; la polémica gira en torno a si se deben o no emitir o publicarse imágenes así en los medios de comunicación.

 

Al parecer es molesto y/o morboso mostrar la realidad del sufrimiento humano; nos es difícil de digerir.
Tanto luchar por la libertad de prensa, contra la censura política e ideológica y se nos olvidó matizar; en Europa  y  por extensión, en el mundo libre, sí necesitamos un comité censor por el buen gusto.
No queremos ver imágenes que se nos atraganten entre comidas; es desagradable.
Porque los países adalides de las libertades humanas son así.
Invadimos otros países menos desarrollados, por las buenas o por las malas, expoliando sus recursos naturales y esclavizando a sus ciudadanos con salarios irrisorios en nuestras empresas, que llevan allí sus fábricas para producir a bajo coste. Imponemos, la OTAN y EEUU, los gobiernos que estratégicamente consideramos oportunos, si es necesario alentando u organizando guerras civiles.
Pero, ¡eh!
Una cosa es informar sobre un drama humano que nosotros mismos hemos provocado, y que a falta de la telenovela melodramática de turno nos vale como entretenimiento emocional, y otra muy diferente estamparnos en la cara la realidad que nos negamos a asumir.

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Padre del niño sirio ahogado:
“Abracé a mi mujer y niños y me di cuenta de que estaban muertos”

Abdulá Kurdi, un kurdo sirio que ha pasado los últimos tres años de su vida en Turquía tras huir del conflicto sirio,
admite que ya no tiene ningún deseo de volver a intentar entrar en Europa.

El hombre relata que el capitán del barco que lo trasladaba a él y a su familia por aguas del mar Egeo para entrar ilegalmente en la isla griega de Kos saltó al agua al poco de abandonar la costa turca víctima del pánico por el oleaje.
“Asumí el timón, pero las olas eran tan altas que el barco volcó. Abracé a mi mujer y mis niños y me di cuenta de que estaban muertos”, afirmó Kurdi en una entrevista con AP.
Aylan, de tres años, Galip, de cinco, y su madre, Rehan, se encuentran entre las al menos 12 personas que se ahogaron este miércoles frente a Akyarlar, un puerto situado en el sudoeste de Turquía.
La foto de Aylan boca abajo en la orilla de la playa ha provocado en las redes sociales una tensa y emotiva discusión sobre el destino de los inmigrantes.
Muchos afirman que esta tragedia debe ser vista y escuchada por toda la sociedad internacional, en parte responsable del drama sirio.
“Mis niños fueron los más bellos y maravillosos del mundo. Lo único que quiero hacer ahora es sentarme en la tumba de mis niños y mi mujer”, dijo Abdulá hablando al otro lado de la morgue.

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